María Eugenia tuvo la desgracia de ser bendecida con el nombre más complicado del mundo para enseñar español: muchos años después descubriría que el fonema EU no existe en inglés (ni en la inmensa mayoría de los idiomas). Al final acabó por atender por la mayoría de las deform…, digo variaciones de su nombre. Salvo María: como la llames así, no mira.

Estudió Humanidades con especialidad en enseñanza de ELE en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, donde heroicamente consiguió asistir a algunas clases entre ensayos, giras y funciones varias del grupo de teatro de la Universidad. A la tierna edad de diecinueve años se enamoró perdidamente de Barcelona. Lo cual, después de doce horas de TALGO, solo puede llamarse amor verdadero. Tras dos años enseñando en la maravillosa Alemania, y un considerable ‘shock’ cultural en la América profunda con una beca Fulbright –gracias a la cual consiguió entender por fin a los americanos-, y un largo año en Sevilla haciendo un master en Traducción, en 2009 regresó a la ciudad que le había robado el corazón. Poco se imaginaba que un par de años después volvería a hacer las maletas, esta vez para Kent, ‘el jardín de Inglaterra’ -¡bienvenida, alergia!-, donde se esmeró en traer su preciosa lengua a un público de adolescentes británicos no exactamente entusiasmados. En ocasiones, con éxito, todo hay que decirlo.

Está de vuelta desde 2014, y desde entonces compagina la enseñanza del inglés y del español. Echa de menos el pub del pueblo, pero ha descubierto la zumba, y que se puede matar el ‘mono’ escénico cantando en un coro. Barcelona English Choir, para ser exactos. ¡Os invita a su próximo concierto!