Alguien dice tu nombre. Cuenta algunos detalles sobre tu vida profesional. La audiencia aplaude. El presentador te mira. La audiencia te mira. Los aplausos van acallándose. Todos esperan que digas algo y tú ¡te has quedado en blanco! ¿Te suena?

Lo creas o no, esta es una de las pesadillas más comunes entre todos aquellos que van a hacer una presentación. De hecho, tres de cada cuatro personas tienen más miedo a hablar en público que a las arañas. En NELC no tenemos datos acerca de los que temen el enfrentamiento con una araña mientras dan una presentación, pero sí que podemos darte algunos trucos acerca de qué hacer si tienes que dar una conferencia o te toca presentar el nuevo plan de marketing. Especialmente, si además tienes que hacerlo en inglés.

Empecemos por el principio. Prepárate. Conoce quién es la audiencia a la que vas a dirigirte: el rango de edad, sus cargos, su nivel de experiencia y cuánto saben sobre el tema del que vas a hablar. Averigua cuantos asistentes vas a tener. A partir de ahí, decide si es mejor presentar desde un atril o moverte por la sala, por ejemplo.

Si no lo has hecho aún, empápate del tema del que vas a hablar. Esto te dará seguridad en ti mismo y no tendrás miedo a quedarte en blanco.

Busca un ángulo sorprendente o divertido sobre el tema a tratar que a ti te parezca interesante. Tu pasión será contagiosa y querrán saber más. Eso nos lleva a cómo mantener la atención del público: te diremos que los 30 primeros segundos son cruciales. Éste es el momento en el que te pondrás a la audiencia en el bolsillo o la perderás. Empieza con algo impactante (power opener), como por ejemplo, haz que tu audiencia piense presentándoles un problema,  proporciona datos sorprendentes relacionados con el tema del que hablas o cuéntales una anécdota personal.

Otro truco para no perder el interés de los asistentes consiste en hacer mini resúmenes al final de cada sección. Puedes utilizar expresiones del tipo: Just one more thing before we move on; Let’s put together everything we have mentioned before moving on; What we have been talking about… por ejemplo.

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Pasemos a las diapositivas. Los ingleses utilizan un acrónimo que describe muy bien qué hacer en esta situación: KISS, Keep It Short & Simple. Tampoco te olvides de usar colores.

Y ahora que ya tienes todo el material, pasemos a la práctica. Practica, practica, practica. Esto no significa que memorices tu presentación pero sí es necesario que la ensayes. Cuanto más practiques, más fácil te resultará y si además lo haces delante de un espejo, aún mejor. Escucharte y visualizarte serán elementos clave para ver cómo estás de preparado.

Y como no, llega el turno de las preguntas. Esta es una parte que no vas a poder ensayar pero que no debe preocuparte si te has preparado bien. Básicamente recibirás cuatro tipos de preguntas y tenemos algunas expresiones que te ayudarán a abordarlas:

  • Preguntas buenas: puedes responder con un I ‘m glad you asked me that
  • Preguntas difíciles: I don’t know that information off the top of my head, o Can I get back to you on that?
  • Preguntas innecesarias: As I mentioned earlier…
  • Preguntas irrelevantes: I’m afraid I don’t see the connection.

Y llegado el gran día, relájate, sé tú mismo y ¡pásatelo bien!

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