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Una aclaración inicial por si acaso. El Reino Unido está formado por cuatro países (Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del norte).  Especialmente estos tres últimos tienen un sentimiento de identidad nacional elevado. Lo que esto significa para ti es que British y English no son términos que puedan intercambiarse. English se refiere solo a la población de Inglaterra. Si hablas de un escocés, galés o irlandés como English puede ofenderle. Tenlo presente. Dicho esto, pasemos a la manera de hacer negocios en el Reino Unido.

Seguro que no te sorprende, pero los británicos suelen ser muy formales a la hora de desenvolverse en el mundo profesional. Si trabajas con alguien de una generación más madura, verás que sigue optando por hacer negocios con empresas que ya conoce o en las que conoce a sus empleados. Se respetan los rangos y la mayoría prefiere tratar con gente que esté en su mismo nivel jerárquico. Si diriges un equipo de ventas, es aconsejable que tengas entre tus colaboradores a alguien de cierta edad ya que éste impartirá un aura de respetabilidad que es necesaria para mantener buenas relaciones de negocios con muchas empresas británicas. Suelen prestar más atención a la antigüedad, seniority, de la persona que a su cargo. Además, los británicos tienen un espíritu de equipo bastante marcado y se aplaude la individualidad siempre y cuando se entienda en el contexto del grupo.

Su estilo comunicativo puede confundirte. A la hora de expresarse, los británicos mezclan la sutileza y los eufemismos con un lenguaje poco efusivo. Es muy frecuente que en sus frases aparezca el ‘perhaps’ y el ‘could’. “Perhaps you could ask Mary whether she could have the report by Wednesday” realmente significa que más vale que le digas a Mary que tenga el informe listo para el miércoles. Frases como “We’re having a bit of a problem” en realidad quieren decir que estamos teniendo un problemón. Los españoles no nos caracterizamos por este tipo de sutilezas verbales por lo que es importante que las tengas presentes tanto a la hora de comunicarte con ellos, como a la de interpretar lo que tus socios británicos te están diciendo.

Si están hablando con alguien de su mismo rango, suelen ser más directos pero siguen siendo modestos. Acostumbran a ser muy educados y más formales que los americanos y raramente utilizan lenguaje coloquial con alguien al que acaban de conocer.

Odian las confrontaciones, lo que significa que normalmente sus comentarios son vagos e indirectos. Si haces una sugerencia y su respuesta es algo parecido a “Perhaps… We’ll need to look into more”, lo más probable es que a tu interlocutor no le haya gustado la idea en absoluto.  Se considera de muy mala educación discrepar de alguien abiertamente y si lo haces es posible que te tachen de arrogante y agresivo. Recuerda que, para ellos, mantener las formas y la buena educación es muy importante. Asimismo, recuerda no alzar la voz al hablar y evitar gesticular en exceso o hacer ademanes exagerados.

El sentido del humor es también crucial y debes ser capaz de entender cómo lo usan en las relaciones comerciales. Los británicos suelen hacer uso del humor para aligerar tensiones y es muy común que sean irónicos y se rían de ellos mismos.

Cuando te presenten a alguien, da un firme apretón de manos y mantén la mirada. Normalmente se utiliza el nombre de pila desde el primer momento, especialmente si tu interlocutor tiene menos de 40 años, pero si tienes dudas, sigue el ejemplo de tus colegas británicos o, en su defecto, usa el apellido.

Pero ¿qué pasa cuando tienes una reunión? En general, la puntualidad es muy importante para ellos, pero aún más cuando hablamos de negocios. Si vas a llegar tarde, avisa con tiempo.

Normalmente empiezan tratando temas ligeros (el tiempo o tu viaje), lo que ellos denominan small talk. Con esto se pretende generar un buen ambiente antes de empezar a hablar de negocios. Estas reuniones acostumbran a  tener una agenda cerrada aunque es posible introducir temas nuevos. Las decisiones suelen tomarse por consenso y se evita el conflicto declarado. Se considera que un meeting ha sido exitoso cuando acaba con un plan de acción o la toma de decisiones. Si eres tú quien debe dar por concluida la reunión, no seas muy brusco al hacerlo, puedes alargarla un poco para no dar la impresión de que tienes prisa por irte.

Las presentaciones en el Reino Unido acostumbran a ser bastante formales, lógicas y con contenido, pero no por ello aburridas. El tono debe ser distendido a pesar de no ser informal. Sé reservado pero eficiente. No te apresures, no des órdenes y no asumas cosas. Tu presentación no debe ser demasiado larga ni excesivamente técnica. No les gustan las exageraciones ni las falsas promesas y toman decisiones basándose en datos y cifras y no en emociones.

Aunque tu atuendo profesional va a depender de la industria y el tipo de empresa para la que trabajes, lo normal, a menos que estés en un campo creativo, es que tengas que vestir de modo conservador. Los hombres suelen llevar traje en tonos oscuros y las mujeres también usan traje o un vestido de corte clásico.

Cuando llega la hora de socializar, los desayunos y las comidas de negocios son bastante frecuentes; las cenas han perdido popularidad de un tiempo a esta parte.

Los británicos suelen socializar con sus compañeros de trabajo una vez concluida la jornada laboral. Si te invitan a tomar una pinta de cerveza al salir del trabajo, acepta, es una buena oportunidad para conocer a tus colegas fuera del entorno laboral. Lo normal es que cada persona del grupo se turne para pagar una ronda a los demás.

Si quieres más información acerca de la etiqueta de negocios que se estila en Gran Bretaña, en este enlace encontrarás aún más detalles.